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Cuando tu perro también es familia: así es vivir tu boda junto a ellos, con «Tu Perro en Tu Boda»

Cuando tu perro también es familia: así es vivir tu boda junto a ellos, con «Tu Perro en Tu Boda»

El 92% de los españoles que convive con un perro lo considera un miembro más de la familia. Y por lo tanto como miembro que es, es testigo de los grandes acontecimientos de la familia: cumpleaños, nacimientos… Pero cuando se trata de que esté tu perro en tu boda, los miedos aparecen. Cada vez más parejas sueñan con que su peludo forme parte de su boda. Que lleve los anillos. Que les acompañe al altar. Que aparezca en las fotos. Que viva ese momento con ellos. Pero entre la ilusión y la realidad surge siempre las mismas preguntas: ¿Qué hago con el perro? ¿Quién se lo lleva después? ¿Qué pasa si no nos deja en paz o no para de gritar?

Momentos de la boda donde puede participar tu perro

Si hay un momento clave de la boda en el que tiene que estar tu perro en tu boda es la ceremonia. No solo porque es el momento más emocionante de la boda y su papel puede ser fundamental, sino porque también, ayuda a la logística.

La ceremonia es lo primero que se vive en la boda. Por lo tanto algunas preguntas como ¿Qué hago con el perro toda la boda? Se resuelven, porque realmente tu perro solo tiene estaría en la primera parte de la misma. Además, seamos sinceras, el momento en el que un perro hace su aparición en la ceremonia es siempre un instante lleno de emoción y cariño. Es de los instantes más recordados e inmortalizados por pantallas.

Perro en tu boda en Gran Canaria
Fuente: Tu perro en tu boda

¿Cuál es el papel que puede tener tu perro en tu boda?

Desde llevar los anillos cuando el oficiante los pida, hasta firmas las actas, hasta aparecer por sorpresa. Al final, en una ceremonia simbólica, puedes elegir el instante que quieras para que tu perrete esté presente. Pero hay algo que debes tener en cuenta, sea cual sea el instante en el que te gustaría que tu perro estuviese, debes

  • Llevar los votos o los anillos: Hay perros que cuando el oficiante pide los anillos, aparecen, ya sea solos o guiados por alguien de confianza. Dan los anillos, comparten cariño y fotos con sus papás, y, o bien se quedan al resto de la ceremonia, o bien se vuelven a ir.
  • Una acción muy bonita es que los perros firmen el acta. Al final de las ceremonias simbólica se suele firmar un acta simbólica, y el perro, con su patita, puede ser un testigo más del acta. Es un acto bonito, emocionante y lleno de significado.
  • A veces las perros aparecen por sorpresa para uno de los cónyuges. Los perros son un miembro más de la familia, así que es común que las parejas prescindan, con tristeza, de estar en ese gran día. No obstante, muchas veces, es uno de los cónyuges, quien, tras contactar con alguien que asuma el papel de cuidador y guía del perro, de la sorpresa al otro,

Ahí es donde entra en escena Nathalie, conocida en redes como Tu perro en tu boda, la única profesional en Canarias especializada en acompañar y coordinar la participación de mascotas en bodas.

Tu perro en tu boda
Fuente: Tu perro en tu boda

Mucho más que “llevar a tu perro en tu boda”

Nathalie no es simplemente alguien que sostiene una correa durante la ceremonia. Es compañera, guía y apoyo emocional para los perros en un entorno lleno de estímulos, música, nervios y desconocidos.

Con más de 15 años de experiencia trabajando con animales, aplica muchas técnicas para que los perros estén tranquilos y conecten con el momento.  Su papel comienza mucho antes del “sí, quiero”.

Primero conoce a la pareja y, sobre todo, al perro. Analiza su carácter, su forma de relacionarse y anticipa posibles reacciones. Incluso una simple foto le da pistas sobre si se trata de un perro extrovertido, tranquilo, inseguro o sensible.

“El día de la boda es un entorno completamente nuevo para ellos. Hay que desensibilizar el espacio, enseñarles por dónde van a caminar, crear vínculo. Yo necesito que confíen en mí”, explica.

Tu perro en tu boda
Fuente: Tu perro en tu boda

El gran miedo de las parejas

Muchas parejas renuncian a incluir a su perro por miedo a que se altere, salte sobre el vestido o no quiera entrar en el momento clave.

Nathalie lo tiene claro: la experiencia marca la diferencia. Nunca deja a un perro suelto salvo que sea completamente seguro. Mantiene el control con correas cortas, prepara planes B y adapta el papel del perro a su personalidad.

Si es nervioso, quizá no sea buena idea que entre solo. Si es mayor, puede ir en brazos. Si se bloquea, se buscan alternativas en el momento.

“Lo importante es que el perro llegue al éxito. Que lo haga bien y que todos disfruten”

Y si algo no sale como estaba previsto, improvisar con serenidad es parte del trabajo.

¿Y después de la ceremonia?

Otro de los grandes dilemas es qué ocurre tras el reportaje fotográfico. Cuando empieza el cóctel y sube la música, el entorno deja de ser adecuado para la mayoría de mascotas. Muchas veces, un familiar acaba sacrificando parte de la celebración para llevar al perro a casa.

Nathalie se encarga de todo: recogida, acompañamiento durante la ceremonia, coordinación con fotógrafos y oficiantes, traslado de vuelta al domicilio, paseo y comida. Así, la pareja puede disfrutar sin preocupaciones.

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“Incluir al perro es precioso. Pero no podemos olvidar que sigue siendo un animal con necesidades específicas. Mi trabajo es cuidar de él y también de la tranquilidad de los novios.”

Tu perro en tu boda
Fuente: Tu perro en tu boda

Momentos que no se olvidan

Hay escenas que se quedan grabadas. Novias que rompen a llorar al ver aparecer a su perro como sorpresa preparada por el novio. Invitados que sacan el móvil cuando el peludo entra con pajarita y los anillos. Ceremonias que incorporan la firma con huella, dejando su marca simbólica en el acta.

En una ocasión, Nathalie escribió un texto desde la perspectiva del propio perro, que fue leído durante la ceremonia antes de estampar su huella. “Fue uno de los momentos más bonitos que he vivido”, recuerda.

Porque cuando un perro entra en una boda, algo cambia en el ambiente. Hay ternura, espontaneidad y una emoción muy auténtica.

Una tendencia que ha llegado para quedarse

Lo que empezó como una sorpresa puntual terminó convirtiéndose en un proyecto con propósito. Nathalie vio la reacción de las parejas y entendió que muchas personas deseaban incluir a su mascota, pero no sabían cómo hacerlo de forma segura.

Hoy, con «tu perro en tu boda» trabaja para dar visibilidad a un servicio que todavía es poco conocido, pero que responde a una necesidad real: celebrar el amor sin dejar fuera a quienes también forman parte de la familia.

Porque si para ti es familia, también merece estar cuando dices “sí, quiero”.

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