¿Quién oficia la boda? Profesional o amigo. Pros y contras de cada decisión
Lo más importante de la boda ya está decidido. Sabes dónde vas a celebrar el gran día. Has contratado al DJ, al catering y al fotógrafo que inmortalizará tu gran día. Poquito a poco todo empieza a tomar forma y la boda parece cada vez más real. Y entonces aparece una de las grandes preguntas: ¿Quién oficia la boda?
Si vas a tener una boda civil simbólica y no quieres el formalismo y la frialdad de juzgado, ayuntamientos o registros, una buena opción es hacer una ceremonia civil simbólica, sin valor legal, pero llena de significado y personalidad.
Esta ceremonia puede oficiarla un maestro de ceremonias o bien un amigo o familia. Hay parejas que prefieren la tranquilidad y profesionalidad que les aporta un oficiante profesional, y otras que buscan la cercanía de alguien que las conozca bien.
Sea cual sea tu caso, hoy te cuento los pros, los contras y los matices de cada opción para ayudarte a decidir con tranquilidad.

Opción 1: Un amigo o familiar como oficiante
Es bastante común que, al pensar en la ceremonia, te plantees si alguien de tu entorno podría oficiarla. Normalmente, hay tres razones detrás:
-
El vínculo emocional del amigo
Pros:
Es alguien que te conoce de verdad. Puede que haya estado desde el principio de tu relación, o que haya vivido tu historia. Esto le permitirá hablar con el corazón y contar anécdotas que solo él o ella sabe. Por favor, evita elegir a alguien que te oficie y que realmente no te conozca.
Contras:
Ese mismo vínculo emocional puede generarle una presión enorme. En muchos casos, amigos o familiares aceptan oficiar la ceremonia por compromiso, aunque por dentro sientan más nervios que ilusión ante la responsabilidad que supone.
Ser maestro de ceremonias no es solo leer un guion. La responsabilidad real suele sentirse justo en ese instante, cuando todas las miradas están puestas en esa persona. Y, en lugar de disfrutar del momento junto a vosotros, puede estar sufriendo por hacerlo bien.
-
Boda personalizada
Pros:
Es alguien que puede incluir bromas internas, recuerdos, guiños únicos que, sin duda, una persona externa no conoce . Si ha estado presente en vuestra historia desde el principio, puede hacer una ceremonia muy personal y cercana.
Contras:
Precisamente el hecho de conocer cada detalle de vuestra relación puede convertirse en una dificultad a la hora de poner límites sobre qué contar y qué no.
La mayoría de las veces, a los amigos les cuesta tener un equilibrio en el tono: pueden caer en una excesiva informalidad o, por el contrario, volverse demasiado formales por la presión del momento.
Ademas, al no estar familiarizado con las bodas, suelen desconocer los tiempos, la estructura, los ritmos y las características propias de una ceremonia. Esto puede hacer que el guion resulte desordenado o repetitivo.
Un buen guion no se improvisa. Si no tiene experiencia ni tiempo para prepararlo a fondo, puede perder fuerza.
-
El ahorro (aparente)
Pros:
A simple vista, no contratar a un profesional parece un ahorro. Un oficiante suele tener un coste que varía según el tipo de servicio y la zona, por lo que muchas parejas valoran esta opción para ajustar el presupuesto.
Contras:
Sin embargo, existe un coste emocional que muchas veces no se tiene en cuenta: nervios, presión, dudas y responsabilidad. En ocasiones, incluso acabas ayudando a tu amigo o familiar con guiones, tiempos o recursos para que pueda desempeñar bien su papel.
Además, hay un impacto directo en el resto de profesionales que participan en la ceremonia. Cuando la persona que oficia no está acostumbrada a llevar la batuta, esa responsabilidad acaba recayendo sobre el resto de profesionales que están ahí.
Ya sea wedding planner, fotógrafo, DJ o videoógrafo, terminan pendientes del orden y del ritmo del momento, una tarea que, en condiciones ideales, debería recaer únicamente sobre quien oficia la ceremonia.

Qué debes tener en cuenta si un amigo oficia la ceremonia
Si, a pesar de todos estos matices, decides que la persona que asuma la responsabilidad de tu ceremonia sea un amigo o un familiar, es importante que tenga en cuenta ciertos aspectos.
-
Que sepa hablar en público y transmitir emoción.
-
Que entienda los tiempos, pausas, entradas y salidas.
-
Que sepa que tiene la responsabilidad completa del momento. Él o ella es la directora de orquesta.
-
Esté dispuesto a formarse o a apoyarse en alguien con experiencia que pueda ayudarle con el guion, la estructura y los ritmos.
En este caso, una buena opción es contar con un servicio de asesoramiento y guion, donde acompaño a la persona que oficia para que se sienta segura, sepa cómo colocarse, entienda los protocolos y pueda desempeñar su papel con tranquilidad.

Opción 2: Oficiante profesional
-
Profesional con experiencia en bodas
Pros:
Un oficiante con experiencia ha vivido muchos contratiempos: retrasos, lluvia, fallos técnicos, nervios de última hora…
Gracias a esa experiencia, tiene las herramientas necesarias para reconducir cualquier situación con calma, gracia y profesionalidad, muchas veces sin que tú siquiera te des cuenta.
Con un profesional tú solo te dedicas a vivir el momento.
Contras (o lo que puede que estés pensando)
Quizás estés pensando: «Pero esta persona no me conoce como mi amiga”. Y es cierto. No ha vivido vuestra historia desde el principio.
Sin embargo, su trabajo consiste precisamente en crear ese vínculo contigo: escucharos, conoceros y construir un guion con vuestra esencia.
A través de reuniones, cuestionarios y conversaciones previas, el profesional es capaz de captar los matices de vuestra relación para crear una ceremonia a vuestro estilo, con vuestra personalidad y con un resultado profundamente vuestro.
-
Comunicación y presencia
Pros:
Un oficiante profesional tiene una gran habilidad comunicativa y un control consciente de su voz.
Sabe hablar en público, proyectar, marcar silencios, emocionar y, cuando el momento lo permite, también hacer reír.
Eso marca muchísimo la diferencia.
Contras:
No todos los profesionales tienen la misma capacidad para conectar con el público.
Por eso es importante asegurarte de que la persona que elijas tenga experiencia real y sepa hacer sentir cómodos y emocionados a quienes la escuchan. Mira las opiniones, los testimonios y la forma en la que comunica en sus perfiles.
-
Tranquilidad el día de la boda
Pros:
El día de la boda tú solo debes estar pendiente de disfrutarlo. El profesional se encarga de todo lo relacionado con la ceremonia y tú solo debes vivirla.
Contras:
Sí, es un gasto añadido.
Pero no pagas solo por “media hora de lectura”. Pagas por contar con alguien que te acompaña, te asesora y sostiene uno de los momentos más importantes del día.
Y, siendo sinceras, muchas veces el coste de un oficiante equivale a gastos que destinamos a elementos con poca utilidad real en la boda, cuando ese presupuesto podría haberse invertido en vivir la ceremonia con tranquilidad y seguridad.
Y, siendo sinceras, muchas veces el coste de un oficiante lo gastamos en cosas con poca utilidad en la boda, cuando ese presupuesto podría haberse invertido en un oficiante profesional que te dé tranquilidad.

Las dos pueden ser buenas opciones si se preparan con tiempo y cuidado. Pero es importante tener en cuenta que, una vez hacéis vuestra entrada, la responsabilidad total del momento recae sobre quien oficia la ceremonia.
¿No te gustaría confiar un día tan importante a alguien con experiencia, capaz de sostener el momento y ayudarte a crear un recuerdo único?
No olvides que la ceremonia es el alma del día.
No se deja al azar.
Merece estar a la altura de todo lo que estáis celebrando.




