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Feria Gran Día 2026: así fue la vuelta de la feria de bodas de Gran Canaria

Feria Gran Día 2026: así fue la vuelta de la feria de bodas de Gran Canaria

Cartel de Gran Día, Feria de Celebraciones 2026, la feria de bodas de Gran Canaria en el Recinto Ferial de Agüimes

¿Te acuerdas de cuando Gran Canaria tenía una feria de bodas que era cita obligada? Esa a la que ibas con tu pareja, tu madre y tu mejor amiga, libreta en mano, y de la que salías con media boda encaminada. Pues después de casi diez años, volvió.

El pasado fin de semana, el 19 y 20 de septiembre, se celebró la primera edición de Gran Día, Feria de Celebraciones, promovida y financiada por el Cabildo de Gran Canaria y organizada por Infecar, con Cajasiete y el Ayuntamiento de Agüimes como colaboradores y Lopesan como patrocinador.

Y como maestra de ceremonias, no podía faltar.

Bueno… el sábado sí falté. Tenía dos bodas. Pero el domingo a las diez de la mañana, ya estaba allí con ganas de saludar a compañero, conocer caras nuevas y volver a vivir la feria de bodas mítica de Gran Canaria.

Te cuento lo que vi, lo que me encantó y lo que, con todo el cariño, creo que hay que mejorar.

Un aplauso enorme para el Cabildo de Gran Canaria.

Lo primero es lo primero: gracias.

El sector llevaba años pidiendo que volviera. Y no porque no haya habido ferias: en este tiempo han nacido propuestas estupendas, como la Feria de Bodas del Parador de Cruz de Tejeda u otras celebradas en fincas de la isla. Pero la feria del Cabildo era otra cosa. Era el gran punto de encuentro de la isla, la cita que reunía a todo el sector de la isla bajo un mismo techo y que las parejas marcaban en el calendario.

El Cabildo por fin sacó la feria de bodas tan esperada. Y eso merece reconocimiento.

Además, se notaba el mimo: todo estaba precioso y cuidado al detalle, con una imagen elegante, en tonos verdes y con ese aire de invitación de boda antigua que enamoraba desde el cartel.

Nuevo recinto: el cambio a Agüimes fue un acierto

La antigua feria de bodas se celebraba en el recinto de Infecar de la Feria. Esta vez la organización apostó por el nuevo Recinto Ferial de Agüimes. Y, sinceramente, fue todo un acierto.

¿Por qué? Porque su forma circular da muchísimo juego. No había pasillos olvidados ni stands escondidos al fondo: dabas la vuelta y conocías a todos los expositores, uno detrás de otro, sin perderte a nadie. Dime mil vueltas y recorrí los pasillos miles de veces.

Fuera, además, había una zona de restauración con food trucks y un escenario con música en directo: el sábado actuaron Fijo Discontinuo y Plátano Swing, y el domingo Aseres y DJ Álamo. La entrada, por cierto, fue libre y gratuita.

Caras conocidas y nuevos descubrimientos

Una feria también es un reencuentro del sector, y lo disfruté muchísimo. Es lo que más me gusta de las ferias. Yo soy una relaciones públicas, y lo de saludar a compañeros y conocer a nuevos, me encanta.

Saludé a Verónica, de Violette Dream, y pasé por los stands de Frambuesa, B.A. Wedding Planner, Romy Artiles, Banzai, Lavanda, Boda Sound, Sagredo, Canary Photo y Finca La Granja de Ingenio.

Y me llevé descubrimientos bonitos. Allí conocí a Floristería Lucía, de Firgas, y a Crs Fotografía. 

También conocí a las chicas de Bluemynt. Me acerqué a su stand y… ¡me confundieron con una novia! Nos reímos un buen rato. ¿Será que después de tantas bodas ya se me ha pegado el brillo?

Un programa con charlas, pasarelas y hasta una boda

El programa estuvo repartido entre las dos jornadas, con charlas, mesas redondas y pasarelas en el interior del recinto.

El sábado hubo charlas sobre la economía de una celebración (a cargo de Verónica Ramírez, de Violette Dream), sobre espacios para eventos con Lopesan Hotel Group y sobre lo importante en una boda, además de mesas redondas sobre cómo narrar tu gran día y sobre viajes para celebrarlo. Por la tarde, pasarela.

El domingo se habló de cómo manejar el estrés en tu gran día, de tendencias en vestuario y estética y de cómo conseguir que la fiesta tenga alma. Hubo pasarela por la tarde y, como plato fuerte, una boda organizada por Lopesan en pleno recinto.

Dos cosas a mejorar para la próxima edición

Aquí va mi parte crítica.  Y la hago desde el cariño y desde dentro del sector, porque quiero que esta feria vuelva a ser el referente que fue. La propia organización la presenta como anual, así que estamos a tiempo de que la segunda edición sea todavía mejor.

1. La fecha: septiembre es temporada alta de bodas

Para mí, esto fue lo más importante.

Septiembre es uno de los meses con más bodas del año. La mayoría de compañeros con los que hablé el domingo estaban agotados: habían trabajado en una boda el día anterior. Y muchos otros directamente no pudieron ir.

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Sé que el Cabildo tuvo que encajar la feria en el único fin de semana libre de su calendario, y lo entiendo. Pero para próximas ediciones, noviembre o febrero serían fechas mucho más acertadas: temporada baja para los profesionales y el momento perfecto para que tú empieces a planificar. Espero que la organización valore mover la feria de fechas o aunque esa, saquen la feria del año que viene con más tiempo para poder organizarnos.

2. Más proveedores, más variedad… y más sector

Aquí van unidas varias cosas.

No se permitió a los proveedores participar un solo día. Fue mi caso: con dos bodas el sábado, no podía comprometerme a los dos días,  no tenía a nadie que me pudiese cubrir el sábado y según me explicaron, ninguna feria permite ir un solo día. Resultado: muchos profesionales nos quedamos fuera y faltó variedad. Y eso se notó.

¿Y quién salió perdiendo? Tú, si estás organizando tu boda. Uno de los objetivos de la feria era precisamente facilitarte la comparación de servicios. Pero sin variedad no puedes comparar, y sin comparar no puedes hacer una planificación real.

Lo mismo pasó con las charlas y mesas redondas: contaron solo con profesionales que estaban exponiendo. Y aquí veo una oportunidad enorme. Si la fecha impide a muchos compañeros estar todo el fin de semana, ¿por qué no invitarlos a pasarse solo para dar una charla? Sería la mejor forma de que el Cabildo demuestre que conoce el sector y lo apoya de verdad.

Además, eché en falta que todas las personas participantes fueran profesionales activos en el sector de las bodas. Hubo quien no forma parte de él, no lo conoce o no trabaja en él de forma activa, y eso se nota en lo que te llevas a casa.

¿Por qué esto te importa si estás organizando tu boda?

Porque una feria de bodas no es solo un plan bonito para una mañana de domingo. Es el lugar donde deberías poder llevarte una radiografía real de tu boda: qué proveedores hay en la isla, cuánto cuesta cada cosa, qué estilos existen y, sobre todo, cómo organizarla paso a paso.

Y eso solo es posible si están allí los profesionales que de verdad trabajan en bodas. Los que conocen el sector y los que pueden ayudarte de verdad.

Mi conclusión: ¡que no pasen otros diez años!

Un aplauso enorme para el Cabildo por recuperar una feria que el sector y las parejas llevábamos años esperando. Estuvo preciosa, cuidada y en un recinto que invitaba a descubrir.

Para la próxima edición, dos deseos:

  1. Cambiar la fecha a temporada baja, como noviembre o febrero.
  2. Contar con proveedores activos en el sector, dando facilidades (como participar un solo día o solo en una charla) para que tengas variedad real donde elegir.

Si lo consiguen, Gran Día tiene todo para volver a ser la feria de bodas de referencia en Gran Canaria. Y yo estaré allí, esta vez con stand.

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