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Qué hacer la semana antes de la boda: 9 claves imprescindibles

Qué hacer la semana antes de la boda: 9 claves imprescindibles

Cuando falta una semana para la boda ocurre algo bastante curioso: llevas meses esperando llegar a ese momento y, cuando por fin llega, parece que todavía tienes que seguir haciendo cosas.

Siempre queda algo que revisar, algún mensaje que mandar o una idea nueva que aparece justo cuando pensabas que estaba todo decidido. Después de haber pasado por ello, creo que la última semana no debería servir para seguir organizando la boda, sino para comprobar que lo importante está preparado y empezar a disfrutar de que ya está aquí.

Si estás pensando qué hacer la semana antes de la boda, estas son las cosas a las que yo sí dedicaría tiempo y, también, las que intentaría dejar definitivamente de tocar.

1. Haz la última revisión con los proveedores y después confía

A una semana de la boda ya no debería quedar ninguna gran decisión pendiente con los proveedores. Lo que sí haría es una última comprobación de horarios, direcciones, teléfonos de contacto y cualquier cambio importante que haya podido surgir en los últimos días.

También revisaría si queda algún pago pendiente y cómo se va a hacer. Es mucho más cómodo dejarlo previsto que estar pensando la mañana de la boda en sobres, transferencias o en quién tiene que entregar qué.

Si tenéis un planning general, comprobaría que lo tengan las personas que realmente necesitan conocerlo. No hace falta enviar un documento enorme a todo el mundo, pero sí evitar que el día de la boda cada pequeña duda termine llegando a vosotros.

Una de las cosas que más valoro después de nuestra boda es haber elegido proveedores con los que nos sentíamos tranquilos. Ya hablé de algunas de esas decisiones en Cosas que volvería a hacer en mi boda, y creo que llega un momento en el que también tienes que confiar en las personas que has elegido y dejarles hacer su trabajo.

Al final, cuando piensas en qué hacer la semana antes de la boda, gran parte del trabajo consiste precisamente en cerrar estas pequeñas cuestiones y evitar que sigan ocupando espacio en tu cabeza.

2. Pruébate todo junto una última vez

Durante los preparativos vas viendo cada parte del look en momentos distintos: el vestido durante las pruebas, los zapatos cuando los compras y los complementos otro día. La última semana sí me probaría todo junto una última vez, pero no para empezar a buscar cambios, sino para comprobar que está todo y que estoy cómoda.

Me aseguraría de poder caminar y sentarme bien con el vestido, volvería a probar los zapatos y dejaría juntos la ropa interior, los pendientes, el perfume y los zapatos de cambio. El día de la boda ya habrá suficientes cosas pasando como para estar buscando dónde guardaste un pendiente.

Qué hacer la semana antes de la boda

Vestido, zapatos y complementos preparados para los últimos días antes de la boda.

También seguiría las indicaciones que me hayan dado para conservar el vestido correctamente y, una vez comprobado todo, intentaría no estar manipulándolo continuamente. A esas alturas, si algo está bien, no hace falta seguir comprobándolo cada día.

3. No basta con tenerlo preparado: alguien tiene que encargarse

Esta es probablemente una de las cosas que tendría más claras si volviera a organizar nuestra boda. Durante la última semana reuniría físicamente las alianzas, los votos, la documentación que vayamos a necesitar, los regalos y cualquier pequeño detalle que tenga que salir de casa.

Pero además decidiría quién se ocupa de cada cosa. Nosotros habíamos preparado muchos detalles con muchísima ilusión y algunos pasaron más desapercibidos de lo que esperábamos simplemente porque nadie tenía asignado encargarse de ellos.

Alianzas preparadas durante la semana antes de la boda

Dejar preparadas las alianzas y decidir quién las llevará evita prisas de última hora.

Lo conté con más detalle en Errores que evitaría si volviera a casarme, así que no quiero volver a contar aquí todas esas historias. Lo que sí aprendí es que tener algo preparado no significa que vaya a suceder solo.

Por eso, al pensar qué hacer la semana antes de la boda, incluiría algo tan sencillo como decidir quién lleva las alianzas, quién guarda los votos, quién reparte algo si es necesario y quién recoge después las cosas que queráis conservar.

4. La ceremonia ya está preparada, no intentes rehacerla tres días antes

La ceremonia fue una de mis partes favoritas de nuestra boda y creo que una de las razones fue que no intentamos controlar absolutamente todo. Elegimos las cosas que tenían significado para nosotros y dejamos que las personas que participaban también pusieran algo suyo.

Durante la última semana comprobaría únicamente que todo el mundo sabe cuándo interviene, que las lecturas están preparadas, que las canciones están claras y que los votos están donde tienen que estar si vais a tenerlos.

Lo que no haría sería encontrar una canción nueva cuatro días antes y empezar a dudar de la que llevas meses teniendo elegida. Tampoco reescribiría una lectura porque de repente te parece que podría quedar todavía mejor.

En nuestra boda dimos bastante libertad a quienes hicieron las lecturas y fue una de las cosas que mejor funcionaron. En 7 lecturas originales para una boda civil cuento más sobre cómo lo hicimos, y también expliqué nuestra ceremonia completa en Cómo fue mi ceremonia de boda civil.

Si esa parte ya está cerrada, no intentaría cambiarla a última hora. A veces seguir tocando algo que ya funciona solo consigue que empieces a dudar de decisiones que tenías clarísimas.

5. Ensaya el baile, pero no quieras aprenderlo de nuevo

El baile sí es una de esas cosas a las que dedicaría un poco de tiempo durante los últimos días. Si habéis preparado una coreografía, viene bien hacerla un par de veces juntos para recordar la estructura y llegar con algo más de seguridad.

También intentaría ensayarla al menos una vez con los zapatos que vas a utilizar o con un calzado parecido. Bailar en zapatillas en el salón de casa no se parece demasiado a hacerlo con vestido, traje y zapatos de boda.

Baile de novios durante una boda

Ensayar el baile unos días antes ayuda a ganar seguridad sin convertirlo en otra preocupación.

Ahora bien, una semana antes no intentaría añadir movimientos nuevos ni cambiar la coreografía porque una parte no queda exactamente como imaginabas. El objetivo de esos últimos ensayos debería ser ganar seguridad, no buscar que salga perfecto.

Dentro de qué hacer la semana antes de la boda, también incluiría estos últimos ensayos, pero únicamente como un repaso para llegar más tranquilos y poder disfrutar del momento.

Además, hay algo bastante tranquilizador: los invitados no saben cómo debía salir la coreografía. Si os equivocáis en un paso y seguís bailando, probablemente nadie se dé cuenta.

6. Piensa también en cómo va a ser la mañana de la boda

Pasamos meses pensando en la ceremonia, el cóctel, el banquete y la fiesta, pero la boda empieza muchas horas antes. Por eso, al decidir qué hacer la semana antes de la boda, también dejaría bastante clara la organización de esa mañana.

Comprobaría a qué hora llegan maquillaje y peluquería, cuándo tiene que aparecer el fotógrafo y cuánto tiempo necesito realmente para vestirme sin hacerlo corriendo. También pensaría quién quiero que esté conmigo durante esas horas, porque hace ilusión compartirlas, pero tampoco necesitas una habitación llena de personas entrando y saliendo continuamente.

Vestido y zapatos de novia preparados antes de la boda

Tener preparado el vestido, los zapatos y los complementos evita prisas durante los últimos días.

Dejaría preparado algo para desayunar o comer, aunque con los nervios no tengas demasiado apetito. El día va a ser largo y llegar al cóctel después de varias horas sin comer nada no me parece precisamente el mejor plan.

También tendría preparada la ropa que voy a llevar durante maquillaje y peluquería. Parece una tontería hasta que tienes el peinado terminado y descubres que llevas puesta una camiseta que tienes que quitarte por la cabeza.

7. Decide qué fotos te daría pena no tener

Después de la boda vas a recibir muchísimas fotografías y, aun así, puede haber alguna que eches de menos. A nosotros nos pasó y no fue porque el fotógrafo hiciera mal su trabajo, sino porque durante ese día ocurren demasiadas cosas a la vez.

Si volviera atrás, apuntaría unas pocas fotos que realmente me daría pena no tener. Puede ser una con tus abuelos, con un grupo de amigos, con una persona concreta o en algún lugar que tenga un significado especial.

No haría una lista de cincuenta fotografías, porque tampoco querría pasar el cóctel intentando completarla. Una de las cosas que más agradezco de nuestra boda fue poder estar con la gente, hablar, comer y disfrutar sin tener la sensación de estar continuamente posando.

Pero si sabes que después te daría mucha pena no tener una fotografía concreta, merece la pena comentarlo antes. Incluso puedes dejar que otra persona se encargue de localizar a quienes tengan que salir en ella cuando llegue el momento.

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8. Cierra las cosas menos bonitas que todavía queden pendientes

No todo lo relacionado con qué hacer la semana antes de la boda son vestidos, canciones o momentos bonitos. También quedan algunas cuestiones prácticas que conviene cerrar y dejar de tocar.

Puede haber una baja de última hora entre los invitados y quizá tengas que comunicar algún cambio al catering. Haría las modificaciones necesarias y después intentaría no volver a tocar el plano de mesas porque alguien ha decidido que preferiría sentarse en otro sitio.

También miraría la previsión meteorológica si alguna parte de la celebración es exterior, pero únicamente para comprobar qué ocurre si necesitáis activar el plan B. Para esto prefiero consultar una fuente oficial como la predicción por municipios de AEMET y evitar estar comparando cinco aplicaciones diferentes cada media hora, porque eso no va a cambiar el tiempo y probablemente solo consiga ponerte más nerviosa.

En cuanto a la parte legal, dependerá completamente de cómo hayáis organizado vuestra boda. Nosotros hicimos la parte legal antes y eso nos permitió olvidarnos de documentación y firmas durante la celebración. En Pasos legales para casarse: 7 claves imprescindibles cuento nuestra experiencia con todo el proceso.

Y si vais a dormir fuera o salís de luna de miel inmediatamente después, dejaría preparada también la bolsa para la noche de bodas, la ropa del día siguiente y la mayor parte de la maleta. Cuando termine la boda probablemente tengas pocas ganas de ponerte a buscar cargadores o pensar qué ropa necesitas al día siguiente.

9. Llega un momento en el que tienes que dejar de organizar

Creo que esta es la parte que más cuesta cuando llevas meses preparando una boda. Tu cabeza se acostumbra a buscar constantemente qué falta, qué puedes mejorar o qué pequeño detalle podrías añadir.

Durante la última semana intentaría hacer justo lo contrario. Si lo importante está preparado, reservaría tiempo para descansar, estar con mi pareja y empezar a disfrutar de que después de tantos meses la boda ya está realmente cerca.

Cuando pienso ahora en nuestra boda no recuerdo las cosas que podría haber añadido durante esos últimos días. Recuerdo la ceremonia, la música, nuestra gente, el cóctel y muchos momentos que ni siquiera habíamos planeado.

Por eso creo que saber qué hacer la semana antes de la boda también consiste en saber cuándo parar. Siempre habrá algo que podría ser diferente, pero eso no significa que necesite cambiarse.

Después de todo, saber qué hacer la semana antes de la boda no significa llenar esos siete días de tareas, sino elegir bien cuáles merece la pena cerrar antes de que llegue el momento.

Detalles de decoración preparados antes de la boda

Los pequeños detalles también pueden dejarse revisados con tiempo para no estar pendientes de ellos el día de la boda.

Checklist: qué hacer la semana antes de la boda

Si tuviera que resumirlo todo en una lista, esta sería la que tendría a mano durante esos últimos días. Intentaría que fuera bastante corta porque, a una semana de la boda, el objetivo debería ser cerrar cosas y no seguir añadiendo tareas.

  • Proveedores: confirmar horarios, teléfonos, pagos y últimos detalles importantes.
  • Look de novia: probar el conjunto completo y dejar juntos vestido, zapatos, ropa interior y complementos.
  • Todo lo que sale de casa: reunir alianzas, votos, documentación, regalos y cualquier detalle que tengáis que llevar.
  • Responsabilidades: decidir quién se encarga de cada pequeña tarea durante la boda y quién recoge lo necesario al terminar.
  • Ceremonia: comprobar que las personas que participan saben cuándo intervienen y tienen preparado todo lo que necesitan.
  • Baile: ensayarlo un par de veces para ganar seguridad, pero sin cambiar la coreografía a última hora.
  • Mañana de la boda: revisar los horarios de maquillaje, peluquería, fotografía y el tiempo que necesitarás para vestirte.
  • Fotografías: elegir unas pocas imágenes que realmente os haría ilusión tener y comentarlas antes con el fotógrafo.
  • Invitados y mesas: comunicar cualquier cambio de última hora y dejar definitivamente cerrada la organización.
  • Tiempo y plan B: comprobar la previsión y tener claro qué ocurrirá si alguna parte de la boda no puede celebrarse como estaba prevista.
  • Documentación: dejar preparado únicamente lo que vayáis a necesitar ese día y decidir quién lo llevará.
  • Noche de bodas y viaje: preparar la bolsa, la ropa del día siguiente y la maleta si salís de luna de miel inmediatamente después.
  • Descansar: reservar algún momento para parar y dejar de buscar nuevas cosas que añadir a la boda.

Lo que yo intentaría recordar durante esos últimos días

Después de organizar una boda es fácil pensar que cuanto más revises las cosas, mejor van a salir. Creo que en realidad llega un punto en el que seguir cambiando detalles aporta bastante menos de lo que parece.

Si volviera a vivir esa semana, repartiría mejor algunas pequeñas responsabilidades y comprobaría que todo lo verdaderamente importante está preparado. Muchas de las cosas que hoy habría hecho de otra manera no necesitaban más dinero ni más decoración, simplemente necesitaban que alguien supiera qué tenía que hacer en un momento determinado.

Una vez hecho eso, intentaría disfrutar un poco más de esos últimos días. Llevas meses organizando una boda que seguramente va a pasar muchísimo más rápido de lo que imaginas, así que me parece una pena llegar agotada por haber utilizado la última semana intentando conseguir que absolutamente todo sea perfecto.

Al final siempre habrá algo que ocurra de una forma diferente a como lo habías imaginado. Después descubres que muchas de esas cosas tenían bastante menos importancia de la que les dabas unos días antes y que los recuerdos que realmente se quedan son otros.

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