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Así fue la feria de bodas en el Parador de Tejeda

Así fue la feria de bodas en el Parador de Tejeda

parador

Ayer tuve stand en la IV edición de la feria de bodas del Parador de Tejeda, una cita que ya se ha consolidado año tras año y en la que he participado siempre desde sus inicios. Y, como cada vez, todavía tengo la sonrisa puesta. De esas ferias de boda que, cuando terminan, sabes que has hecho algo diferente a lo que se hace normalmente en este tipo de eventos.

Os cuento cómo fue el día, qué hice de distinto en mi stand, y con quién compartí jornada.

feria de bodas tejeda
La invitación oficial a esta IV edición de la feria de bodas en el Parador.

Un Parador lleno de parejas que ya tienen fecha

Aunque era una feria de boda abierta a todas las parejas, no me extrañó ver a tantas con su boda ya confirmada en el propio Parador para el año que viene. Es algo lógico: el Parador suele enviar a sus parejas una lista de proveedores recomendados, y yo tengo la suerte de estar entre ellos. Así que muchas venían ya con esa lista en la cabeza, buscando específicamente a las personas con las que ir cerrando los detalles de su boda. Otras venían ya con la idea de contar con la concejala de Tejeda para que les haga su ceremonia.

Sobre la afluencia general, hay opiniones para todos los gustos: algunos compañeros dicen que este año hubo menos gente que otros años, otros dicen que hubo más. Mi sensación es que todo el mundo se concentró a primera hora, y que a partir de las 16:00 el ritmo bajó bastante.

feria de bodas del parador de tejeda
Así lucia mi stand en la feria de bodas

Mi stand: una ceremonia de un minuto, en directo

Voy a confesar algo: organizando stands soy un poco torpe. Llegué con solo tres cosas, y en cuanto monté todo me di cuenta de que no era ni de lejos suficiente para llenar el espacio. Por suerte, no estuve sola en ese apuro: Frambuesa, que estaba al lado mío, me echó una mano prestándome material, y Diego Paradis me sorprendió con un centro de flores precioso que hizo especialmente para mi stand. Entre unos y otros, al final quedó un rincón del que me sentí muy orgullosa.

Quería hacer algo distinto a simplemente contarles cómo trabajo (que también, pero no solo). Así que preparé una pequeña encuesta para las parejas que se acercaban: les pedía su nombre, qué les hace especiales como pareja, y qué tipo de ceremonia se imaginaban.

Y con esas respuestas, ahí mismo, en el stand, les regalaba una ceremonia personalizada de un minuto. Nada de guion genérico: algo hecho con lo que me acababan de contar, al momento. Fue una manera de que sintieran, en primera persona y en segundos, lo que significa una ceremonia hecha a su medida, en lugar de solo explicárselo.

Hubo un momento que me llenó especialmente de orgullo: una pareja me dijo que había ido a la feria específicamente a conocerme a mí. Y es que, para mí, es fundamental que las parejas conozcan a la persona que va a oficiar su boda antes de decidirse. No es solo contratar un servicio, es confiar en alguien para uno de los días más importantes de tu vida.

La feria de boda del Parador de Tejeda también me sirvió para desvirtualizar a parejas con las que hasta ahora solo había hablado por videollamada o mensajes, como Desireé y Alby, y para conocer a otras completamente nuevas y que ya forman parte de mi pequeña familia nupcial. Ese cara a cara, aunque sea rápido, cambia mucho la relación que se construye después.

Los proveedores que compartieron jornada conmigo

Años tras año coincido en el Parador con muchos compis. Algunos repetidos, otros nuevos, este año estuvieron en la feria de bodas: Linea JD, frambuesa eventos, Memento, Eventos con alma, Banzai, B.A Wedding planner, Promaster, Amor en el aire, Sihout petit events, Canary Photo, Fotografía Sagredo, Raquel Villalba, Debitorage, Boda Sound, Romy Artiles, Diego Paradis y el propio Parador, por supuesto. (Perdón si se me queda alguno) Siempre es un placer coincidir con compañeros de profesión, comparar experiencias y, sobre todo, ver el nivel de talento que hay trabajando en las bodas de Gran Canaria.

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Cómo se organizó el día

La feria de bodas estuvo abierta de 12:00 a 20:00, aunque en la práctica terminamos un poco antes, sobre las 19:00. A las 14:30 hicimos una pausa para un cóctel que ofreció el propio Parador, un parón muy de agradecer en medio de tantas horas de pie hablando con gente.

Y a las 18:45 se celebró el sorteo final: cada proveedor había aportado algo para regalar (yo, en esta ocasión, no participé con ningún premio), y las parejas iban recorriendo los stands recogiendo firmas de cada uno de nosotros. Al final del día, depositaban su papeleta en una urna, y de ahí salió la pareja ganadora.

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Gracias a todas las parejas que se acercaron ese día al Parador. Un placer conoceros a todas.

Un día para recordar

La feria de bodas del Parador de Tejeda es un buen recordatorio de por qué me gusta tanto mi trabajo: no es solo oficiar ceremonias, es también estos momentos de conexión rápida, casi instantánea, con parejas que en un minuto de ceremonia improvisada ya sienten lo que puede ser el día de su boda.

Si estáis organizando vuestra boda en el Parador de Tejeda, ya sabéis que ese entorno de montaña y niebla entre pinos es uno de mis favoritos de la isla para ceremonias íntimas, algo de lo que ya hablé en mi artículo sobre las mejores zonas de Gran Canaria para celebrar una boda íntima. Hace algunos años, de hecho, grabé un reportaje dedicado por completo al Parador que podéis ver aquí: reportaje sobre el Parador de Tejeda.

Y si os interesa el mundo de la feria de boda desde dentro, tengo también un artículo sobre eventos de boda en Gran Canaria: más allá de un stand.

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